martes, octubre 11, 2016

UN REGALO INESPERADO

El hombre de la gabardina metió el sobre en el buzón, se alejo con su paso calmado y despreocupado. Todos sus recuerdos iban en ese sobre...

10 DÍAS DESPUÉS...

Se estaciona una motocicleta del servicio postal frente una casa que aparece abandonada. El cartero toma un sobre y observa la dirección. Baja de la motocicleta,  camina hasta la puerta; hace sonar el timbre. No hay respuesta, vuelve a  timbrar, desde adentro se escucha una voz de una mujer.

—! Ya voy ¡! Ya voy ¡

El cartero espera un poco, por fin la mujer de unos setenta y cinco  años abre la puerta.

— ¿Es usted  la señora María Ester Rubalcaba?

—Si, esa soy yo. ¿Que se le ofrece joven?

—Traigo este sobre para usted.

— ¿Quien me escribe? A mi ya nadie me escribe, ni mis hijos ni mis nietos.




— El remitente está a nombre de  Roberto Echeverría. —Una gran sonrisa se dibujo en el rostro de la dama—. ! Ho ¡   ¡Roberto, mi amado Roberto!

 —Aquí tiene su carta. ¡Buen día!

— ¡Buen día joven y muchas gracias!


La señora María Ester cerró la puerta. Abrió el sobre, saco la carta. En la carta se puede leer.


“Mi querida Ester


Han pasado ya  casi cincuenta años desde la última vez que nos vimos, éramos apenas unos jóvenes, recuerdas aquellos momentos que vivimos tú y yo, caminando sobre la plaza central, parecíamos un par de tontos enamorados.  Y aun que por razones adversas a nosotros tú te fuiste de Guadalajara, yo en ningún momento deje de pensar en ti.  Este sentimiento que guarde me ayudo a no perder la memoria, ya que a nosotros los viejos se nos olvidan las cosas, pero recordar tu nombre mantenía mi mente activa. 


 Años después de que te fuiste, me entere por parte de tus amigas que pronto te ibas a casar, yo ya no podía día hacer nada, solo desearte lo mejor.  Por mi  parte  tuve una vida maravillosa con la mujer que me case, no tuvimos hijos, Dios así lo quiso aun así fue maravilloso haber compartido mi vida con ella; pero tú, tú eras el gran amor de mi vida, ni el tiempo, ni la distancia fueron factores para no olvidarte.


Te escribo esta carta; pero realmente no sé si tú me recuerdes, hace poco tiempo te volví a buscar, pues siempre intente mantenerme informado de tus acciones, si bien nunca te busque fue por respeto a ti y a tu familia, hoy que supe que estás sola me atreví a enviarte esta carta,  disculparas mi atrevimiento pero tantos años sin verte no podía dejarlos pasar sin enviártela y mas por ser un día muy especial para ti. Desearía tanto poder verte tan siquiera por unos minutos, no es necesario que me envíes la contestación, pronto tocara a tu puerta una persona."


María Ester se quedo pensativa un tanto por la carta y otra por la persona que llegaría a  tocar su casa. 


« ¿Sera nuevamente el cartero, esperando mi respuesta y enviársela a Roberto?»

Se escucho nuevamente el timbre de la puerta.


«Ahí está, sabía que era el cartero, pero no pensé que viniera tan pronto» —pensó por un momento María Ester—. ¡Ya voy!



Camino hasta la puerta, la abrió  y hay estaba un hombre parado con una gabardina y un ramo de rosas en las manos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Gracias por visitar mi blog y dejar tu comentario!