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lunes, enero 07, 2019

CELEBRANDO ENTRE MARIPOSAS

¡Hola a tod@s!  Antes que nada. 

¡feliz año 2019!  

Para este mes comenzare con una publicación para el reto  en  escribir jugando  el cual consiste en crear un poema o microrrelato de 100 palabras con base en la imagen siguiente:

Como reto adicional: Ambientarlo en noche vieja. 
Sin más, mi trabajo de este mes.



Una nueva familia comenzaba, y un año terminaba. Era noche vieja, a la mesa se reunía la pareja; entre comida, juegos y diversiones compartían sus emociones.  

Sin móviles que contestar,  su  imaginación pusieron a volar, mariposas salían de sus mentes, usadas en lugar de  uvas, quizá insipientes.  

Una… Dos… Tres… Cuatro…  De una en una salieron  las doce llenando el cuarto.  Así el año nuevo la joven pareja comenzaría, llena de ilusiones que la vida les traería.  

sábado, diciembre 15, 2018

Posible futuro cierre de blog y de G+

Debido al anunció de el cierre de google plus para el próximo año, he pensado en su tiempo  si se da el cierre de google plus, cerrar mi blog. Había creado una pagina en facebook y continuar allí, peroñ se me complicaba mantener tanto mi perfil real como la nueva cuenta en facebook, por lo que decidí eliminarla también. Así que es muy probable que deje de escribir luego de que se de dicho cierre de google plus.

Conforme se acerque el día publicare si decidí o no cerrar todo, además de información personal.

¡Saludos!

viernes, diciembre 07, 2018

SOÑANDO CON LAS ESTRELLAS

Hola, les traigo un nuevo relato el cual participa en el reto de escribir jugando, y consiste en crear una historia o poema de 100 palabras basados en la imagen siguiente: 

Como reto opcional debe aparecer un observatorio. 

Sin más, espero les guste.


Había decidido salir un momento del observatorio, tantas horas de mirar las estrellas hacían que necesitara un poco de aire fresco, llevaba conmigo mi taza de café para atenuar el frio que hacia aquella noche. De pronto  pude ver en el cielo una luz caer no muy lejos de mí, entré rápido a buscar una linterna, luego de tomarla corrí hacia el lugar donde había caído. La misma comenzó a fallar; conforme me acerque al sitio se apagó completamente, caí  y rodé en plena oscuridad al grado de quedar inconsciente.  Al despertar estaba viajando dentro de una nave espacial.  

martes, noviembre 27, 2018

VIDA O MUERTE

Nadie más podía saberlo, pero el experimento había salido mal. Otra vez. ¿Cuántas veces lo había intentado? Su prestigio y reputación dependían de ello, esos errores le podían costar su lugar en el congreso científico, peor aún, si no lo lograba realizar con éxito, más que su despido sería como morir en vida.

Sus colegas no creían en sus experimentos y si sabían que después de tantos intentos seguía fallando, sería la burla de la comunidad científica; sin embargo eso no lo detendría.

Nuevamente el doctor Hitchman se dispone a realizar la mezcla de las sustancias en un matraz que tiene sobre la mesa, luego de obtener la nueva fórmula toma una jeringa y extrae el contenido. Camina hacia la cama de hospital donde yace  el décimo cuerpo, esta vez el de una mujer que está conectada a un monitor cardíaco, aunque encendido, no mostraba signo vital alguno. Toma el brazo izquierdo de la fémina e inyecta vía intravenosa la sustancia, espera unos minutos. Alza su brazo para observar su reloj, tal parecía que volvería a fracasar,  diez minutos más han pasado con respecto al anterior experimento, otro fallo más, piensa el doctor; pero luego, el monitor cardíaco emite un pitido, tras otro.  Ha vuelto a la vida, el doctor revisa las pupilas de la mujer, las cuales reaccionan a la luz.

¡Por fin lo logre, te he revivido! —exclama con euforia.

Ha logrado resucitar a esa persona, después de tantos intentos fallidos sus esfuerzos han dado los frutos necesarios. Ahora sí, sus colegas le darán el respeto que se merece; pero lo más importante no era demostrar a sus colegas que podía hacerlo, simplemente debía hacerlo.

  El doctor Hitchman se envolvió en una profunda idea de regresar a la mujer a  la vida, aún más que a los otros cadáveres. Esa mujer era su esposa, su gran amor, quien un par de meses atrás la había perdido en un accidente automovilístico, y sin importar el cómo o el cuándo, cualquier intento era válido para tenerla de nuevo a su lado.

Poco a poco la mujer abre sus ojos desconcertada mira a su alrededor, el doctor Hitchman se acerca a ella llorando de la dicha,  acaricia  su cabello  mientras le habla.

—¡Mi vida te extrañe tanto! —exclama el doctor.
—¿Quién eres?, ¿dónde estoy? —pregunta ella con un habla pausada, poco entendible.
—Leonor, soy yo, tu esposo Roberto ¿No me recuerdas?
—Yo no soy Leonor.  —Se levanta  arrancándose  los cables que tiene conectados a su cuerpo.
—Te lastimaras. —El doctor la detiene para que no se ponga de pie— Seguramente no recuerdas nada, es normal si llevabas tiempo…
—¿Por qué calla? Me ha tenido aquí secuestrada ¿No es cierto?
—Soy tu esposo, Leonor. —La recuesta de nuevo en la cama— ¿Cómo crees que te haría algo así?
—¡No, no, no!, ¡ya le dije que no soy esa tal Leonor! —grita y comienza a golpearse con fuerza la cabeza con ambas manos.

El doctor Hitchman intenta detener que siga haciéndose daño, lo cual es imposible, al tal grado que ella lo sujeta de su camisa y lo arroja al piso. Su esposa corre hacia la puerta intentando salir del lugar gritando desesperada por ayuda. Rápidamente su esposo va tras ella luego de haber tomado de la mesa un tranquilizante, intenta calmarla, mientras sigue luchando por escapar. La inyecta, no sin recibir ciertos rasguños y apretones en los brazos de su parte dejándole severas marcas.

Leonor cae al piso producto de la anestesia, aunque anestesiada sigue despierta pero sin fuerza aparente, su esposo la toma  entre sus brazos y la lleva nuevamente a la cama amarrándola de la misma con vendas.


El sabe que su esposa ya no es la misma, no era así antes de su muerte. ¿Quién sabe a quién revivió? Otro fracaso más es eminente, los días pasan  y los ataques tanto hacia él como a hacia si misma son más violentos.  Ahora simplemente tendrá que decidir si matarla y quedar mal con sus colegas o  presentarla como prueba ante el congreso científico de que pudo revivir a una persona, y vivir con ella hasta que otra vez la muerte los separe. 

jueves, noviembre 01, 2018

ESPECTRO

Aquí les traigo mi segunda participación para  escribir jugando, donde el reto del mes de noviembre consiste en crear un micro relato o poesía de 100 palabras, debe aparecer la palabra gato y que la historia ocurra en el día de todos los santos.  Sin más les dejo mi micro.

"Era la madrugada del día de todos los santos, mis amigos y yo nos dirigíamos al bosque de los espíritus. Íbamos entrando cuando nos topamos con un gato, que al solo vernos salió corriendo asustado. Seguíamos caminando cada vez más a lo profundo del bosque cuando a lo lejos se miraron un par de ojos que se acercaban a nosotros, era ese gato, llegó hasta nosotros transformándose en el espectro de una mujer, dando un aterrador grito que nos hizo correr. Yo corrí en una dirección y mis amigos en otra, desde esa noche no los he vuelto a ver."




Este micro relato participan en:

jueves, octubre 18, 2018

CHEQUE AL PORTADOR

Todos eran felices hasta que al pequeño hijo de Elías, los médicos le habían detectado una enfermedad que lo había dejado parapléjico. Sin embargo les comentaron a él y a su esposa que existía la posibilidad de que volvería a caminar; pero requería de una operación costosa, el cual era dinero que no disponían.

Camila, su esposa, dado el hecho de ver que su esposo que estaba desesperado por solucionar el problema decidió comentarle una idea que se le había ocurrido. Se acercó a él tratándolo de consolar un poco.
—Elías, escúchame, ¿Sabes? Yo podría trabajar.
—¿Pero qué dices, mujer? Adonde irías a trabajar, no debes dejar solo a Andrés.
—No pienso salir, me dedicaría a planchar ajeno aquí en la casa, así te ayudo con el gasto y cuido del niño.
—No lo sé.
—Necesitamos el dinero, tanto para pagar la renta como para la operación de Andrés. —dijo Camila.

 Elías  aceptó la propuesta de su esposa, al día siguiente su mujer puso un letrero en su ventana ofreciendo sus servicios de planchadora. Vecinos y conocidos pronto empezaron a llegar.

Un día tocaron a su puerta, Camila abrió, afuera estaba un hombre  de cierta edad avanzada, muy bien vestido, el cual  llevaba un saco en la mano.
—¿Dígame, señor en qué puedo ayudarle?  —Preguntó Camila.
—Me preguntaba si, ¿podría planchar mi saco?
—Señor, se ve que su saco es carísimo, no se lo vaya yo a quemar y con lo que seguramente cuesta uno de esos, me vaya yo a quedar más pobre.
—Yo sé que usted tendrá cuidado, además me urge. Le aseguro que le pagaré bien.  —dijo aquel hombre.

Camila habiendo aceptado, el señor le entregó el saco y se marchó sin decir nada más. Por su parte ella se  dispuso a revisarlo, buscó entre las bolsas notando que había un papel en el bolsillo interno, lo sacó y vio que era un cheque por cincuenta mil dólares y sin endosar. 

—¡Madre de Dios! —exclamó Camila— Debo dárselo si no creerá que soy una ladrona.
Inmediatamente salió a la calle, sin embargo aquel hombre ya se había ido.
—«¿Y ahora qué hago?»  —Pensó para sus adentros— Tendré que guardarlo hasta que regrese por él.  
Caída la noche, llegó Elías de trabajar notando un poco rara a su esposa.
—¿Qué te pasa mujer? ¿Se puso mal el niño?
—No, mira. —Le mostró el cheque.
—¿De dónde has sacado eso?
—Un señor  muy entacuchado llegó al medio día y me pidió que le planchara aquel saco —Apunta con el dedo hacia la pared del comedor donde lo tenía colgado de un gancho—, al revisar si no tenía nada, el señor ya sea había ido, creí que regresaría, pero mira ya la hora que es.
—Tenemos que devolverlo. —dijo Elías.
—¿ A dónde? Si no sabemos dónde vive ese señor.
— Con la policía, mujer. Ellos sabrán qué hacer.
—¿Y si se lo quedan? No los conociera. Además nosotros lo necesitamos más.
—No es nuestro ese cheque, nos pueden acusar de robo.
—Si mañana no aparece el dueño, prometo que yo misma lo entregó a la policía.
A la mañana siguiente Elías se disponía a salir a trabajar no sin antes despedirse de su esposa y advertirle de nuevo el asunto  del cheque.
—¡Camila, no se te vaya olvidar…!
—Claro que no —Le interrumpe—. Anda vete con cuidado.

Luego de que Elías se había marchado, Camila se puso a darle de desayunar a Andrés y limpiar un poco la casa. Habiendo terminado lo anterior se dispuso a planchar la ropa que tenía pendiente; pero un problema se había suscitado.
—¡Me lleva, se han fundido los fusibles! —Expresó Camila— Andrés debo salir un momento.

De camino de regreso de la tienda, Camila se topó de nuevo con aquel hombre.
—¡Oiga, espere!  —Gritó Camila—  ¿No piensa recoger su saco? Además traía un cheque y no quiero tener problemas, ya tengo bastantes.
—¿Solo un cheque, dice? ¿No había otra cosa más?
—No —Respondió ella.
—¡Está bien! Vamos por mi saco.  —Comentó el hombre.
Al llegar a la casa de Camila, ambos entraron.
—Tome asiento por favor y espere un momento.
Camila se dirigió rumbo a su habitación. Al poco instante salió.
— Aquí está el saco y su cheque.
—¿Y ya vio bien que no hay nada más?
—¿Por quién me toma? —Se molesta— Ya le dije que no.
—Revise bien por favor.
Al volver a revisar, Camila descubre otro papel con una nota que lee en silencio.
—«Dentro de este saco encontrarán un cheque de cincuenta mil dólares sin endosar, no se preocupen por devolverlo, es todo suyo. Se por los momentos difíciles que están pasando.»
—Pero, ¿por qué nos ayuda? —Preguntó Camila.
—Supe de la enfermedad de su hijo en el hospital. Vera, yo ya estoy viejo y todo el dinero que tengo lo estoy donando anónimamente a familias como la suya antes de que  me muera.
—No sé qué decirle, más que agradecerle. 
—Ni lo mencione, señora.  El dinero no me sirve en la otra vida, y mis hijos siendo tan codiciosos, se destruyeron  entre sí por mi dinero.
—Lamento escuchar eso.
—Yo no —dice el hombre—, Me alegro que haya sido así, de lo contrario no hubiera podido ayudar a más gente como usted —Se pone de pie—. Con su permiso debo retirarme.
—¡Espere! ¿No me permitirá saber el nombre de quien tan amablemente nos ha dado este dinero?
—Como le dije hace un momento, prefiero el anonimato  de mis acciones.
Gracias a aquel hombre, Andrés pudo ser operado, asistiendo luego a las terapias donde sus padres por cada paso que daba le animaban con aplausos. 

lunes, octubre 15, 2018

ESCRIBIR JUGANDO

ERIM

Cuenta la leyenda, que allá a lo lejos de las tierras del reino küysagne  habitaba  en la caverna de las ascuas, un temible cíclope, que atormentaba a los poblados cercanos, destruyendo todo a su paso.

 Erim, valeroso guerrero e hijo del rey, se dispuso a ir en busca del monstruo para derrotarlo.

   Hoy, al adentrarse a la caverna, se puede encontrar lo que es el recuerdo de aquella  batalla: Un escudo incrustado por una radiante flecha dorada proveniente del arco de aquel noble y temerario hombre, que  con su inquebrantable valor de fuego logró  vencer al temible cíclope.
Esta entrada participa en:




lunes, octubre 01, 2018

LOS GIRASOLES


Temprano en aquella mañana cuando apenas había abierto  mi florería, llegó una pequeña niña de aspecto humilde.  Amablemente y cómo a cualquier cliente que entra le pregunté si podía ayudarla, a lo que  me dijo que no, que tan  solo miraba. Y en efecto eso hacía, miraba un hermoso ramo de girasoles. 

 La pequeña lo tomó y miró el precio, quizás demasiado para ella, pues un suspiro dejó escapar de su ser, dejándolo  en su lugar y saliendo de mi local.
Al día siguiente al llegar a mi negocio me acordé de esa niña, durante todo el día estuve esperando verla entrar, creí que volvería, sin embargo no lo hizo, ¿la decepción del precio y su pobreza la alejaría quizá de las ganas de comprarlo?  Un día normal para mí, buena venta diría yo, muy a pesar de la guerra que ocurría y que la misma aumentaba el precio de muchas cosas; pero algo curioso, esos girasoles  que quería la niña, a pesar de ser muy hermosos no se vendían y, no era por ser extremadamente caros, una persona con cierta cantidad los podía comprar, probablemente ese ramo aguardaba por ella.   

Pasó un par de días en que ya no volví a ver a esa jovencita, hasta que de nuevo la vi llegar: Ahí estaba ella, de cierta manera me alegré de verla, sus ilusiones por algo no se han quebrado.  Entró, yo la observaba. Ella como con cierta pena volvió a mirar el precio, extendió su mano y pude ver que tenía dinero,  a la distancia y debido a que lo dijo en voz baja le escuche decir « pronto será tuyo». La pequeña salió de mi tienda tan pronto como lo había dejado. Me conmovió de sobremanera que estuviera ahorrando para un regalo.  
Cuando ya se  había ido me acerqué hasta el ramo y, como por instinto le cambie el precio por uno mucho más bajo volviéndolo a colocar en su lugar,  regresé al mostrador. Esa niña hizo acordarme  un tanto de  mi niñez junto a mis padres antes de su muerte durante la segunda guerra mundial, fueron años tan difíciles de superar, tanta tragedia y, quién diría que años después otra guerra llegaría de nuevo a este país.   

Una voz femenina me despertó a mi realidad preguntando si estaba correcto el precio  del arreglo floral que tenía en sus manos. Miré que era el mismo que tanto quería aquella pequeña, por fortuna podría arreglar otro idéntico para la pequeña
—Claro,  las ventas no han ido bien y tengo que bajar precios. —Le dije.
—Tiene usted las flores más bonitas, en estos tiempos tan desagradables nada alegra más que las flores.  —Mencionó la mujer. Pagó y se marchó.

Días después la niña llegó  a mi tienda,  al ver que no estaba el ramo una expresión de desilusión se dibujó en su rostro. Sin remedio se dirigió a la salida. Le dije que no se fuera, que el ramo que tanto quería aún esperaba por ella. Me miró extrañada y  caminó hacia mí.
 —Ya no lo veo.  —dijo con tristeza.
—Lo guarde para ti, espera aquí —Le contesté.
Entré a la parte trasera de la tienda y saqué el ramo, por supuesto no era el mismo, había confeccionado uno nuevo para ella.
 —Dada tu perseverancia le hice un descuento.  —le dije. La pequeña sacó el dinero y aún le faltaba un poco para poder pagarlo en su totalidad, notando eso se entristeció.
—No te preocupes, ya es tuyo.  —Le mencioné.
Con la inquietud le pregunté para quién sería el ramo, a lo que me respondió:
—Es para mi mamá.
—¿Está enferma? Siempre vienes sola.
—Hace un par de meses que murió por la guerra y estas flores son para su tumba. Le gustaban los girasoles. —Me sorprendí  al escuchar eso.
— ¿Sabes? Te voy a regalar otro ramo, escoge el que más te guste.
—¿Es en serio? —Me preguntó.
—Desde luego.

   Esa niña es tan parecida a mí, también ha quedado huérfana a temprana edad, la única diferencia es que mis padres eran dueños de viveros y de esta florería la cual me heredaron después de su muerte, aunque no han sido fáciles de mantener, sé que ellos hubieran hecho lo mismo que yo por esa criatura.
La pequeña tomó un arreglo de rosas amarillas, agradeció con una sonrisa y se marchó.
Ha quedado en mí la satisfacción de ver en su rostro la alegría por conseguir los girasoles para su madre.


sábado, septiembre 01, 2018

NOCHE ROMANTICA


Su teléfono celular sonó y con el tono de llamada que le había asignado  sabía que era un whatsapp de él. Leticia miró la pantalla y leyó: “aquí te espero, no tardes”.
Tan pronto como había leído el mensaje llegó al edificio donde  ella vivía, entró, subió diez pisos por el  elevador hasta su departamento, abrió la puerta.  Al entrar quedó  sorprendida por lo que había en el lugar, adornos de corazones y flores por doquier. Sentía que sucedería una noche romántica.  Un camino de pétalos parecía dirigirse rumbo a la habitación. Emocionada le habló a su novio.
—¡¿Esteban, que  es todo esto?!  —Caminó siguiendo el rastro hasta la recamara, sin embargo la puerta estaba cerrada. Leticia llamó a la puerta. Otro mensaje le llegó a su teléfono: “Espero que te este gustando tu sorpresa, entra”.   Tomó el picaporte, al irlo girando se escuchó el sonido de un gran golpe desde la calle, la alarma de un carro comenzó a sonar. Leticia abrió completamente la puerta,  entró en la recamara y corrió hasta la ventana, se asomó observando  el cuerpo de Esteban que yacía sobre un vehículo.  
Levanto su mirada  horrorizada  ante tal escena quedando inmersa por largo tiempo en el horizonte. Sonidos de ambulancias y patrullas se escuchaban, un gran tumulto de gente se acercó hasta el lugar de los hechos.
En instantes la policía llegó al sitio, luego de preguntar a los mirones subieron al departamento de Leticia.  Los llamados a la puerta resultaron inútiles, así que la  derribaron, buscaron por todas partes hasta entrar en la habitación, allí seguía ella, inmóvil.

—¡Manos arriba! —dijo uno de los policías. Se acercó a ella tomándola del hombro, fue en ese momento en que reaccionó dando un fuerte grito mezclado entre llanto y dolor.
—¡Noooo! —Cayó de rodillas al piso.
En la jefatura de policías a Leticia se le interroga sobre los hechos. Aún ensimismada trata de responder.
—Ya les dije que él solo se aventó. Me enviaba mensajes justo antes de que yo llegara.
—¿Qué motivos tendría para hacerlo? —Pregunta el comandante.
—Había estado en gran depresión por la pérdida de su trabajo y porque yo…
—Porque usted lo había abandonado hace tiempo ¿Cierto?  —Interrumpe el comandante.
—Sí, pero…en ese entonces no tuve opción, me fui del país por un largo tiempo debido a mi trabajo, decidí terminar con lo nuestro, él no lo tomó de buena manera.
—¿Sabe que encontramos su equipaje y pasaporte en su cama? ¿Tenía pensado viajar nuevamente después de asesinarlo?
—¿Asesinarlo? Yo no dejé eso en la cama, solo vi los adornos que Esteban había puesto por todo mi departamento, y luego… —Calla. Le pesa recordarlo— Juraría que estaba todo guardado. 
—Dígame ¿Si habían terminado como es que estaba en su departamento?
—Cuando volví por  alguna extraña razón supo que estaba de vuelta. Me contactó meses antes, salimos nuevamente. Sinceramente aún sentía algo por él y volvimos a andar.
— ¿No sabía que aún no se curaba del todo? 
—Su vida era como un laberinto, se sentía perdido, el alcohol, las drogas…
—¿Drogas?—De nuevo interrumpe el comandante.
—Sí, tenía problemas con eso. Por más que traté de ayudarlo no pude, era débil.
—¿Le estorbaba?
—¡No!  Siempre fue muy tierno y cariñoso. Creo que no hice lo suficiente por él. —Esquiva la mirada.
—Volviendo al tema del pasaporte,  si dice que no tenía pensado nuevamente viajar. ¿Cómo es que estaba su pasaporte en la cama?
Leticia piensa por un momento y se sorprende.
—¡Estuvo buscando entre mis cosas! La paranoia de que lo volvería a dejar  invadió su ser.
— Sabemos que a usted la golpeó en varias ocasiones dejándola gravemente herida. ¿Se hartó de eso y decidió tomar el asunto en sus manos?
—¿Cómo pude ser yo si no estaba en el departamento? Ya les mostré los mensajes que él me enviaba.
— Los mensajes si provenían de dicho teléfono, sin embargo no era él quien los escribía. ¿Qué hay de Julián, es su amante?
—No, es mi vecino.
 —Sabemos que él le ayudo, sus huellas  estaban en el cuerpo de Esteban. Su amante y usted planearon todo. Esto fue lo que creo que paso: El estaría escondido en su departamento, adornaría el lugar como si Esteban hubiera sido, cuando él llegara, Julián lo tomaría desprevenido para drogarlo. Su amante le enviaría los mensajes y luego lo empujaría por la ventana, saldría de su departamento como si nada; el resto sería actuación de usted.
—¡Ya no podía más!  —Cae en llanto desmoronada.

miércoles, julio 18, 2018

UNA SONRISA ESPECIAL


—¿Qué será  de tus padres?  —Preguntó la abuela a su nieta en tono afligido.
La niña a pesar de tener edad para comprender lo que le decía y contestarle, solo rió y  la miró con sus ojos claros sin decir palabra alguna; la pequeña la abrazó y besó cariñosamente. Siendo la hora de dormir, acostó a Eli en su cama acondicionada especialmente para que pudiera descansar sin lastimarse o caer, poco después se preparó a hacer lo mismo cerca de su nieta.

 A la mañana siguiente a pesar de las veces que tuvo que despertar debido a que Eli  tan solo dormía en ratos, se levantó  muy temprano para hacer el desayuno aprovechando que la pequeña aún dormía. Escuchó ruidos en la habitación, era la niña que se había despertado, se acercó a ella, Eli  sonrió a su abuela levantando sus brazos en señal de que quería salir de su cama.

La abuela quitó las protecciones, la emoción y felicidad de la niña fue mayor, se  abrazó de su abuela; ella por su parte la sentó a la orilla de la cama para poder cambiarla de ropa y ponerle sus zapatos. Tras terminar de vestirla le ayudó a bajarse, la tomó de la mano y se dirigieron  a la cocina, Eli iba con su caminar espasmódico, a la vez que movia su pequeña mano libre en el aire, tal aleteo de mariposa.

—¿Tienes hambre? —preguntó la abuela al llegar, Eli solo la observó, rió y  se entusiasmó. La comida le provoca una gran emoción. La sentó en su silla, mientras le preparaba su desayuno especial para evitarle convulsiones. Eli  comenzó a mover sus piernas y brazos además de gesticular con su boca. Por fin el desayuno estuvo listo, su abuela le ayudó a comer.


Sola con su nieta ante la ausencia de los padres no tiene más remedio que en ocasiones dejarla sin supervisión mientras ella hace el aseo de la casa. Por la tarde mientras jugaba, golpeó la puerta de la habitación de los padres abriéndose un poco, caminó hasta la puerta y al tomar su pelota vio que se había abierto, entró;  el cuarto estaba vacío.  Su abuela se percató del hecho y corrió para sacarla de allí, como si al ver sola la recamara  la pequeña comenzaría a llorar.

—Eli ¿Qué haces aquí?, ¿cómo entraste? —Le preguntó en tono suave— Que descuidada soy, ¿cómo pude dejar la puerta abierta?

 Eli observa el cuarto de sus papás, dormía ahí, pero ahora que ya no están las cosas de ellos le da poca importancia que no estén, ella sonríe y juega; su personalidad feliz y su discapacidad intelectual no le permiten percatarse de la realidad, tomó su pelota y se alejó con su típico andar.

Las lágrimas de la abuela caen al ver que la niña no se dio cuenta, pero más llora por el hecho de ver esa habitación deshabitada y recordar cuando los padres de Eli la abandonaran con ella por no resistir y no saber afrontar la enfermedad de su hija al ser diagnosticada desde los 3 años con el síndrome de Angelman. Hoy día la pequeña tiene 6 años, desde entonces ha tenido que ir vendiendo las cosas que no se pudieron llevar y poder pagar las terapias de su nieta.